La lección que aprendí en ese momento de mi vida fue que nunca debemos tener miedo de decirle a alguien que nos gusta, ya sea por temor a arruinar una amistad o al rechazo.
Cuando tenía aproximadamente 21 años, tenía una amiga muy cercana con la que pasaba mucho tiempo, hasta que empecé a sentir algo romántico por ella. Ella me contaba que le gustaba un chico, pero él no le hacía caso… hasta que, tiempo después, finalmente accedió a salir con ella.
Después de ese momento, la acompañé a su casa como de costumbre. Mientras conducía, puse música y comenzó a sonar "Say Yes To Heaven" de Lana Del Rey. Fue como si la canción se convirtiera en un grito de mi corazón en ese instante: "Dime sí a mí".
Ese momento me marcó profundamente, porque pude haberlo tenido todo y, por miedo a expresarlo, quizás perdí al amor de mi vida.